Las vacas parece que están hablando pero sólo miran.
El hombre es un niño dispuesto a romper su juguete más valioso: el planeta.
La humanidad perecerá antes de que se consiga inventar la bomba perfecta.
Un día de estos es el fin del mundo y no se ha adelantado el Barça - Real Madrid. Pues vaya una gracia si les da por hacer lo mismo todos los años!
Para las vacas todos somos seres especiales que merecemos su atención.
En los cartones de leche aparecen imágenes de vacas pastando o de chicas de figura estilizada. Estas últimas suelen ser gallegas o asturianas.
Desde que soy niño es raro el año que no se ha anunciado un fin del mundo. Los testigos de Jehová se llevan la palma pero cada vez les salen más imitadores. En cuanto pase la fecha de los mayas caerán un montón de pronósticos nuevos. Es el lado divertido de la humanidad.
Las vacas nos miran sin pestañear haciendo que nos sintamos culpables de algo.
La vaquilla brava es la única vaca con mala leche.
Erase un hombre con tan mala suerte en la vida, que hasta las vacas lecheras le miraban mal.
Violación de los derechos humanos, hambre, guerras, terrorismo, capitalismo salvaje, sida, José María Aznar... El fin del mundo es lo menos malo que nos puede pasar.